JUNGHEINRICH - ¿Ha llegado ya la era de las baterías de iones de litio para las carretillas elevadoras? - Emilio Quignón - Handling&Storage

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JUNGHEINRICH - ¿Ha llegado ya la era de las baterías de iones de litio para las carretillas elevadoras? - Emilio Quignón

Emilio Quignón, Product Manager, Jungheinrich de España, S.A.
 
¿Ha llegado ya la era de las baterías de iones de litio para las carretillas elevadoras?
 
En Jungheinrich apostamos firmemente por las ventajas de la tecnología Li-Ion y, de hecho, creemos que en breve se podría llegar ya a una participación de esta tecnología en torno al 15%.
 
Nos encontramos hoy en un momento en el que básicamente conviven dos tipos de baterías en diferentes etapas de desarrollo, aunque es verdad que las más novedosas aún no han llegado a obtener una cuota de mercado significante. Las más “digamos” antiguas, y que prestan su servicio desde hace más de cien años, son las baterías de plomo ácido. Tras un siglo en el mercado y al margen de variantes ofrecidas por algunos fabricantes, sus posibilidades de mejora y adaptación se están agotando, aunque siguen siendo las más conocidas. Y, por otro lado, nos encontramos con las de Li-Ion que, debido a sus grandes ventajas y sus amplias vías de mejora y de desarrollo en el futuro, se están instalando con una rapidez inesperada como una alternativa a las baterías convencionales.
Las baterías de plomo ácido conocidas requieren un tiempo de carga largo. Esto nos obliga a tener que interrumpir la actividad durante un mínimo de 6 a 8 horas para su carga o a tener que cambiar la batería periódicamente. Esto último puede conllevar muchos riesgos para la seguridad de los trabajadores, pues estas baterías pueden llegar a pesar más de 2.000 kg y se corre el riesgo de lesiones mientras se manipulan, además de que pueden provocar accidentes al volcarse y derramar ácido sulfúrico, con el daño medioambiental correspondiente. Debido a esto, hay incluso empresas que incrementan el número de máquinas para evitar tener que cambiar las baterías y así apoyar la labor de los responsables de PRL (Prevención de Riesgos Laborales) y minimizar las presiones a las que están expuestos. 
Adicionalmente, estas baterías requieren un mantenimiento continuado. Se debe vigilar y regular el nivel de agua destilada, dado que parte de esta se evapora durante la fase de recarga. En general, si no existe el mantenimiento adecuado de la batería, nos encontramos con sulfatación y un deterioro prematuro.
En la actualidad, Jungheinrich aún comercializa mayoritariamente sus carretillas elevadoras con baterías de plomo ácido. Pero podemos considerarnos pioneros en cuanto al concepto y desarrollo de baterías de iones de litio. Ya en el año 2007 Jungheinrich presentó su “Concept 07”, una máquina con batería de iones de litio y carga por inducción en la feria CeMAT de Hannover. Posteriormente, en el año 2011, pudimos presentar el primer modelo de serie exclusivamente con batería de Li-Ion, la transpaleta eléctrica EJE 112i; a diferencia del resto de carretillas de la gama de Jungheinrich, que pueden dotarse con cualquier tecnología de batería. Desde 2014 se han ido introducido paulatinamente versiones de baterías Li-Ion para todos los modelos de carretillas disponibles en Jungheinrich.
Debido a su mayor eficiencia energética, las dimensiones de las baterías de Li-Ion pueden ser menores que las de las baterías convencionales, por lo que permitirá que también la estructura de la carretilla sea más reducida. Dicho de otro modo, podrán trabajar en espacios más reducidos como, por ejemplo, ya lo demuestra la transpaleta eléctrica EJE 112i cuando se utiliza en el interior de camiones.
Cualquier carretilla de Jungheinrich con batería de Li-Ion aporta una mayor eficiencia energética, y el tiempo de carga es inferior al de descarga, teniendo un 50% de la batería cargada en tan sólo 30 minutos, y un 100% en el tiempo récord de 80 minutos. También es posible realizar cargas de “biberonaje” sin dañar en absoluto la batería ni reducir los ciclos de carga que marcan la vida útil de una batería. Tampoco se precisa una sala de carga, dado que no se produce ningún gaseo durante el proceso de carga. Por lo que permite cargar la batería en cualquier momento y en cualquier lugar donde se haya instalado el cargador.
La batería Li-Ion puede más que doblar la vida útil de una batería de plomo ácido y esto con cero mantenimiento. La batería Li-Ion nos brinda la posibilidad de trabajar 3 turnos sin necesidad de cambiar baterías.
La tecnología de iones de litio posee un grado de rendimiento sensiblemente mayor a la tecnología de plomo ácido. El grado de rendimiento total de las baterías se traduce en la cantidad de pérdidas de energía registradas durante la carga de las mismas. El ahorro energético del Li-Ion puede alcanzar un valor del 15 al 20% respecto a las de plomo ácido. Pero aquí no acaba el ahorro: En pruebas idénticas realizadas con ambas tecnologías, se ha constatado, que gracias a la mejor transferencia energética, el propio consumo de la máquina disminuye. En un caso en concreto el diferencial de consumo se situó en un 20%.  En Jungheinrich vemos este aspecto no solo como un importante ahorro económico para las empresas e industrias usuarias de carretillas elevadoras; igualmente importante vemos el impacto positivo medioambiental; aspecto con el que Jungheinrich demuestra su compromiso desde hace muchos años.
La aparente desventaja de la mayor intensidad de corriente requerida al cargar una batería de Li-Ion se compensa evitando que toda una flota se ponga a cargar a la vez, como sucede al finalizar un turno de trabajo. Las máquinas, mejor dicho, sus baterías se cargan cuando éstas no se usan, o sea, en cualquier momento del día. De este modo las cargas de toda una flota se realizan repartidas durante toda la jornada y las puntas de carga se mantienen a un nivel similar al conocido en la actualidad o incluso menor. Todo dependerá de cómo se desarrolla una aplicación en concreto.
Por otro lado, sobre la cuestión siempre delicada de la inversión, el valor de una batería Li-Ion es objetivamente más alto que el de una batería convencional y también su cargador. No obstante, para valorar si realmente la inversión es viable, es necesario estudiar su vida útil y los gastos que la compañía ahorrará, tanto desde el punto de vista energético, como de personal y mantenimiento. Para saber si la compra de una batería Li-Ion es rentable para el usuario, podemos llevar a cabo un estudio TCO (Coste Total de Propiedad) en el que comparemos la inversión inicial con la vida útil de la batería y todo el ahorro que ello conlleva dependiendo de los turnos que se trabajan al día y de cuántos días a la semana operará, entre otros factores. A partir de dos turnos al día, la batería Li-Ion puede ser más rentable que la batería de plomo ácido.
 
¿Qué nos deparará el futuro?
 
Jungheinrich viene creciendo exponencialmente en los últimos años en la venta de baterías de iones de litio, pese al elevado coste inicial, ya que muchas empresas están convencidas de que, a la larga, el ahorro será mucho mayor y el desembolso inicial se traducirá en más eficiencia y efectividad a la hora de trabajar. Además de tener en plantilla a unos trabajadores con menor riesgo de sufrir accidentes laborales, y tener la oportunidad de disminuir el impacto medioambiental.
La prueba del fuerte impacto medioambiental generado por las baterías de plomo ácido, la encontramos en la reubicación de un alto número de las fábricas que las producen.
Como nos demuestra el pasado, el precio no será un inconveniente en el futuro próximo. A medida que vaya aumentando la demanda de Li-Ion, y a medida que se vaya avanzando en su desarrollo el diferencial irá desapareciendo.
La era del Li-Ion no está por llegar, ya llegó… y seguramente para permanecer mucho tiempo.

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